657913208 |

Monasterios del Románico Palentino que Visitamos


romanico-palentino-visitar-monasterios


 

Monasterio Santa María la Real. Siglos XII y XIII. (Aguilar de Campoo)

romanico-palentino-monasterio-santa-maria-la-real-aguilar-de-campoo

Ver Descripción Monasterio Santa María la Real

Monasterio Santa María la Real. Siglos XII y XIII. (Aguilar de Campoo)

Coordenadas UTM: 30T 395887 4738984 862 m.

Es una antigua abadía de la orden Premonstratense situada en Aguilar de Campoo, población que se ubica en la margen izquierda del río Pisuerga en la zona nororiental de la provincia palentina. Es el centro neurálgico del Románico Norte en esta provincia.

La Fundación Santa María la Real tiene en esta zona su “cuartel general” así como el Centro de Estudios del Románico. Labor encomiable la que desde 1978 llevan a cabo bajo la dirección de José María Pérez González (“Peridis”). Antes de que este grupo se ocuparan de su guarda, y a pesar de haber sido declarado Monumento Nacional en 1866, no se le había dedicado al monasterio más cuidado que el necesario para desmontar sus mejores capiteles del arco triunfal del templo para llevarlos en depósito al Museo Arqueológico Nacional. En la comarca era conocido como “El Convento Caído”. Ello nos da clara idea de su situación.

Peridis cuenta recuerdos de su infancia refiriendo entre otras cosas que a la entrada de la ruina del Convento Caído había un cartel que decía “Monumento Nacional. Prohibido el paso”

Hoy acoge visitantes de todos los lugares, alberga un instituto de Bachillerato Superior; el Museo del Románico y es punto de encuentro para aficionados y estudiosos de esta interesante época medieval.

El Premio Europa Nostra 1987 vino a reconocer la ingente labor realizada. Un placer conocerlos y un estilo a imitar. Con el paso de los años, desde mi ya lejana primera visita en 2004, puedo decir con satisfacción que cuento con su amistad.

La emblemática espadaña que sirve de icono a la Fundación. Empotrado en el lado norte de su hastial de poniente queda un descabezado ángel portando cartela epigrafiada. El estilo de los pliegues de sus ropajes evoca a lo visto en Santiago de Carrión de los Condes, en Moarves. en Cozollos…

Este monasterio en su origen comparte leyenda cinegética con el emblemático monasterio aragonés de San Juan de la Peña.

En el Pinatense, el cazador llamado Voto perseguía a un ciervo y cayó al vacío librándose milagrosamente de la muerte, hallando en su aterrizaje el cadáver del ermitaño Juan de Atarés lo que le indujo junto con su hermano Félix a abrazar en ese lugar la vida eremítica siendo semilla del actual monasterio.

En el Aquilarense el cazador tiene por nombre Alpidio y la presa acosada es una jabalina con sus crías que le conduce hasta una iglesia doble entre la vegetación. Relató los hechos a su hermano Opila, abad de San Miguel de Tablada que decide fundar allí un monasterio…

De una u otra forma, lo cierto es que las primeras noticias documentales del lugar se remontan a 1020 y aparecen en el cartulario de Aguilar dando cuenta de donaciones al mismo al tiempo que confirman su estructura dúplice (“fratres et sorores“). Posteriormente sería lugar de monjes Cluniacenses hasta que en 1169 fue cedido por Alfonso VIII a una comunidad de canónigos premostratenses procedentes del monasterio de Santa María de Retuerta (Valladolid).

El monasterio se organiza al modo cisterciense entorno a su claustro. Numerosas son las reformas llevadas a cabo. En el XVII se le añaden dos grandes alas hacia el este que configuran el espacio abierto por el que se accede al lugar.

La iglesia se acabó de edificar en 1213. Sita al lado norte del claustro se orienta canónicamente y consta de tres naves de cuatro tramos cada una más el transepto. La central remata en ábside de siete lados, cuatro de los cuales lucen hoy alargados ventanales dobles ya en clave de transición hacia el gótico. Recios pilares cruciformes con semicolumnas adosadas segmentan el espacio interior y reciben los empujes de las bóvedas a través de fajones y formeros apuntados, así como de las nervaduras de las crucerías.

Un bello espacio recuperado, en cuyas naves laterales podemos contemplar reproducciones de buen número de templos románicos del entorno.

Recientes excavaciones en la cabecera del templo pusieron de manifiesto los cimientos de la cabecera de una iglesia románica previa, de ábside semicircular, así como de su articulación con los muros laterales. Se ha dejado constancia de ello por medio de pavimento de diferente color.

La estructura exterior del templo se halla en buena parte semioculta por edificaciones anejas.Al lado sur del transepto, con sus canecillos y ventanal que decora con las arpías ya conocidas desde que las vimos en Santa Eufemia de Cozollos o Vallespinoso, entre otros lugares.

La escalera metálica volada, adosada a los muros que cumple su cometido sin ocultarlos, mereció un comentario de la Reina en la entrega del premio Hispania Nostra por la restauración del templo. Dijo “¡Qué escalera más fea! La quitarán pronto, ¿verdad?


 

Monasterio de San Andrés de Arroyo. Siglos XII y XIII. (San Andrés del Arroyo)

romanico-palentino-monasterio-san-andrés-del-arroyo

Ver Descripción Monasterio San Andrés del Arroyo

Monasterio de San Andrés de Arroyo. Siglos XII y XIII.

Coordenadas UTM: 30T 386768 4728509 909 m.

San Andrés de Arroyo es uno de los más conocidos monasterios románicos de Castilla y León, al hallarse en el norte de Palencia, la zona más promocionada y divulgada del románico español. Se encuentra en un lugar apartado del término de Santibáñez de Ecla, en la comarca de la Ojeda palentina.

Historia del Monasterio

La condesa doña Mencía de Lara funda en 1181 este monasterio femenino con la ayuda de Alfonso VIII. La iglesia monástica fue terminada en 1222.

Aunque como el resto de comunidades monásticas de España sufrió la exclaustración de Mendizábal del año 1836, volvió a cobrar vida dos décadas más tarde con una nueva comunidad de monjas cistercienses

El conjunto monacal de San Andrés de Arroyo ha gozado de dos restauraciones modernas: una de mediados del siglo XX y la más reciente hace tan solo unos pocos años.

Como consecuencia de estas reparaciones y de que el monasterio fue habitado de nuevo por monjas sólo una veintena de años después de su desalojo por la Desamortización, el conjunto del monasterio se nos ofrece con una pulcritud verdaderamente admirable.

Como insistiremos más tarde, el arte deplegado en este cenobio muestra el dominio que alcanzan algunos importantes talleres de la época en su ejecución de los grandes monasterios cistercienses. Si éstos tenía la obligación de evitar las pinturas murales y la escultura figurada, los artistas supieron compensarlo con una elegancia de formas y una finura en la talla expecionales. Las finas arquivoltas acoceladas, los esbeltos fustes de las columnas y los capiteles de superficies caladas a trépano dan fe de ello.

Como todo cenobio medieval, el conjunto de iglesia y dependencias claustrales se halla rodeado por una muralla abierta mediante una gran puerta clasicista.

Una vez que ingresamos en el interior, lo primero con lo que nos topamos es con el rollo de justicia ya que la abadesa tenía “privilegio de horca y cuchillo” es decir jurisdicción penal sobre los aldeanos de un total de once villas. Realmente este rollo se encontraba en lo alto del cerro (El Cerro de la Horca) donde los reos eran ajusticiados, pero se trajo aquí en tiempos más recientes.

A la izquierda (norte) encontramos una pequeña capilla con una espadaña tardorrománica y una pequeña puerta de arco apuntado. Un pequeño cartel reza “Capilla de Forasteros” aunque en origen fue la Capilla de Ajusticiados donde pasaban sus últimas horas aquellos que iban a ser llevados al citado cerro para ser colgados de la horca.

Observando a la derecha (sur) un amplio patio ajardinado con las modernas dependencias monacales.

Enfrente tenemos la iglesia abacial que es junto al claustro y la sala capitular las estructuras monumentales que verdaderamente nos interesan.

La iglesia

Como veremos, el burgalés Monasterio de las Huelgas Reales va a servir de modelo para la construcción de San Andrés de Arroyo La planta coincide con Las Huelgas en el pórtico lateral y la forma de su cabecera, que dispone de un ábside poligonal precedido de un tramo recto, y dos capillas laterales cuadradas.

El hemipolígono del presbiterio se cubre con bóveda todavía románica de cuarto de esfera con refuerzo de ocho nervios que concurren en una clave común y que apoyan sobre esbeltas columnas adosadas a los muros del ábside que flanquean los cinco elegantes ventanales que iluminan el interior.

Por su parte, el tramo recto y las capillas tienen bóvedas de crucería simple.

El transepto, no acusado en planta, daba paso a tres naves de las que sólo se construyó la central, para coro de las monjas, y un tramo de la norte.

La cabecera y el transepto se separan del resto de la iglesia mediante un muro perpendicular horadado por tres vanos acristalados puesto que el espacio de la nave se emplea como coro de las monjas.

En general, en toda la iglesia se emplearon soportes de tipo hispano-languedociano, a base de columnas pareadas que recogen anchos nervios de sección rectangular, como se aprecia en el arco triunfal.

La luz se deja entrar mediante grandes ventanales. El gusto cisterciense tardío impregna la construcción. La estampa del hastial occidental es ejemplo de todo lo que venimos diciendo de este cenobio palentino: monumentalidad y sobriedad no exenta de finura en los detalles.

De esta guisa vemos el muro de sillería completamente liso, con su bien cortada y escuadrada sillería. Sólo en la mitad superior encontramos un gran vano de iluminación de arco apuntado rodeado por arquivoltas de delgados boceles y escocias sobre dos parejas de columnillas.

El pórtico lateral

Como en el monasterio de Las Huelgas, se alza un pórtico lateral en el lado norte de la iglesia.

Está constituido por cuatro amplios ventanales rodeados por arcos ligeramente apuntados que voltean sobre finas columnillas con capiteles de ornamentación vegetal. Tanto éstos como los cimacios se prolongan por el muro en una banda decorativa. El alero está sostenido por canecillos.

En algunos rincones de su escultura aparecen tema figurativos (contrarios al espíritu del Císter y a las instrucciones de Bernardo de Claraval) como una escena con San Miguel venciendo al dragón.

El pórtico tiene su acceso en el lado occidental, sin embargo, la portada principal de la iglesia se encuentra a oriente de éste, en el único tramo que se llegó a construir de la nave norte. Esta es la disposición habitual para la entrada a la iglesia en los monasterios cistercienses femeninos

El claustro y la sala capitular

Acaso lo más admirado del monasterio es la sala capitular y sobre todo el claustro.

Y es que el claustro del Monasterio de San Andrés de Arroyo es una de las piezas exquisitas del tardorrománico palentino y castellano. La influencia del claustro de las Claustrillas de Las Huelgas es apreciable en la decoración vegetal plena de filigranas del de San Andrés.

Sin embargo, a diferencia de aquél, en el de San Andrés de Arroyo las arquerías son ligeramente apuntadas y se aprecia una mayor sofisticación, próxima al gótico, en la manera de esculpir los capiteles, cuya decadente belleza nos anuncia que el románico se encontraba ya en su fase de extinción.

De las pandas del cuadrilátero han sobrevivido de estilo tardorrománico todas menos la este que es del gótico final.

Las arquerías de estas tres galerías están formadas por arcos ligeramente apuntados moldurados a base de bocel y escocia más gurdapolvos. Los apoyos son parejas de columnas con fustes separados y capiteles muy abiertos con figuración vegetal muy detalladamente esculpida.

Posiblemente, los elementos que más han llamado siempre la atención son las columnas angulares del claustro, de grueso fuste decorado con motivos geométricos y florales cuyos capiteles vegetales, muestran entrelazos que casi de desprenden del resto gracias a los esmerados calados conseguidos a base de trépano.

Como ha destacado algún autor, si la Orden del Císter trató de imponer una estética contenida como reacción al manierismo románico francés del siglo XII, no cabe duda que este claustro demuestra que también al mundo cisterciense le alcanzó un espíritu barroco y efectista.

Como era preceptivo en los monasterios medievales, a este claustro se abría la sala capitular, que en San Andrés de Arroyo tiene una entrada muy elegante mediante arquivoltas apuntadas y los habituales ventanales bíforos flanqueándola.


 

Monasterio de Santa María. S. XII Y XIII. (Santa María de Mave)

romanico-palentino-monasterio-santa-maría-de-mave

Ver Descripción Monasterio Santa María de Mave

Monasterio de Santa María. S. XII Y XIII.

Coordenadas UTM: 30T 395612 4730847 870 m.

Pocos kilómetros al sur de Aguilar de Campoo por la carretera que conduce hacia Herrera de Pisuerga, un corto desvío hacia el este nos lleva a Santa María de Mave. Es un monasterio benedictino de antigua trayectoria que fue restaurado hacia 1192 por Dª Sancha Jiménez reinando Alfonso VIII. De esas fechas, finales del XII y principios del XIII data el templo que contemplamos. En la actualidad dedica sus dependencias monásticas. Las llaves para visitar el templo las proporcionan con amabilidad en la cafetería de la hospedería.

El templo es de triple nave rematada a levante por ábsides de tambor. Hay transepto que no destaca en planta. Sobre el crucero se eleva una torre-linterna que da cobijo a su bóveda de media esfera. La hiedra trepando por los muros cercanos y la vegetación de su alrededor contrastan fuertemente con los campos de cereal ya segados en el cálido mes del agosto castellano de 2004.

La cabecera del templo la componen los tres cilindros absidales que cierran sus respectivas naves hacia levante. De mayor diámetro y altura el central, lucen los tres ventanal rehundido centrándolos. Contrafuertes prismáticos refuerzan su estructura, dos en el central y uno en cada uno de los laterales. Alcanzan hasta el borde superior de los ventanales y en el caso del central se continúan por medio de otro tramo de menor sección hasta el propio alero. Canecillos esculpidos contribuyen a sustentarlo. Y junto al tono rojizo de sus sillares bien escuadrados y alineados, contrasta el verde de la hiedra que le aporta un toque exótico para la idea que de Castilla tenemos los de otras regiones.

La portada del templo abre en el muro de poniente. A ella se accede a través de un portón de acceso al reducido espacio en que se halla.

Situada en un cuerpo ligeramente adelantado al muro, abocinada, se compone de cuatro arquivoltas apuntadas, con grandes dientes de sierra la interior y la central y de baquetones las alternas además de guardapolvo exterior. Apean en cuatro parejas de columnas con interposición de una serie de capiteles andresinos con sus ábacos que por su uniformidad y compactación más parecen una moldura corrida.


Top